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  • No es un final para viejos (y no tan viejos)

    Un delicioso dulce con un sabor final amargo. Una trama muy atrayente y envolvente deslucida con un final fuera de guión. Las emociones experimentadas a lo largo de la cinta se desvanecen casi por completo con un desenlace insípido. La nueva y tan comentada obra de los hermanos Coen cumple parte de las expectativas iniciales. Unos diálogos surrealistas, escenas cargadas de ira y violencia y un auténtico reparto de actores de primera fila otorgan a la película No es país para viejos (No country for old men) un sello personal con olor a prestigiosos premios. Pero nunca es oro todo lo que reluce.

    La historia empieza cuando Llewelyn Moss (Josh Brolin) encuentra una camioneta rodeada por varios hombres muertos. En la parte trasera hay un cargamento de heroína y dos millones de dólares. Cuando Moss coge el dinero, provoca una reacción en cadena de violencia, que la ley, representada por el desilusionado sheriff Bell (Tommy Lee Jones), no consigue detener.

    Mientras Moss intenta huir de sus perseguidores, especialmente del misterioso cerebro de la operación (Javier Bardem) que se juega las vidas de otros a cara o cruz, la película pone al descubierto la delincuencia en Estados Unidos y amplía su significado hasta incluir temas tan antiguos como la Biblia y tan contemporáneos y sangrientos como los titulares de esa misma mañana.

    Vertiginoso. Es es el principal rasgo de la película en sus primeros minutos. Las acciones violentas acaparan las iniciales escenas. Bardem comienza a despuntar los motivos de sus numerosos premios por esta interpretación. El realismo en todos los detalles en las tomas repletas de sangre no es la única arma para generar inquietud en el espectador. La fría y métódica forma de matar del asesino encarnado por el actor español abre las puertas del miedo más psicológico.

    El valor en alza de la cinta reside en las interpretaciones de sus actores. El citado Bardem brilla con luz propia. Su adaptación al asesino y psicópata Anton Chigurh es casi perfecta. Tommy Lee Jones en el papel del sheriff Ed Tom Bell vuelve a sentar cátedra. Josh Brolin no se queda por debajo al personificar a uno de los protagonistas de la película, el avaricioso Llewelyn Moss.

    La primera hora de la última obra de los hermanos Coen tiene todos los elementos necesarios para alcanzar las mejores críticas (mención especial las escenas de persecución del hotel y la irreal conversasión del asesino con un viejo dependiente). No obstante, la llegada del final empieza a frenar la progresión de la película. Los directores de la cinta apuestan por un final, cuando menos, sosprendente. La trama no se intensifica en sus últimos minutos en búsqueda de un desenlace apoteósico. Todo lo contrario. Los asesinatos, persecuciones y tramas ocultas se cierran con unas reflexiones que dejan con un sabor más amargo que dulce a los espectadores.

    Los hermanos Coen no se atrevieron en esta ocasión a morir matando.

    * Trailer de la película

    2 Responses para “No es un final para viejos (y no tan viejos)”
    1. Ikasten Dice:

      Buena pelicula si señor, quizas parece la segunda parte de fargo por muchas cosas, la primera en nieve frio, esta calurosa y desertica, buen papel de bardem como psicopata.

    2. HonestMan67 Dice:

      When people are saying something, that you don’t like, don’t argue with them, just stop paying attention

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