Esta entrada fue escrita por el Viernes, Enero 16th, 2009 a las 1:51 pm y se encuentra en Cine, Cine / Series . Puede seguir las respuestas en el RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta , o trackback desde tu web.

Fantástica. Así de sencillo. El actor Sean Penn nos brinda otro excelente trabajo en la gran pantalla. Mi nombre es Harvey Milk es la nueva película protagonizada por el intérprete norteamericano. La cinta rinde homenaje al primer activista homosexual en acceder a un cargo político en los Estados Unidos. La película -a parte de la aplaudida puesta en escena de Penn- sirve como documental para descubrir datos y acontecimientos reales que acogieron las calles de la ciudad de San Francisco. Su visualización es casi obligada.
Harvey Bernard Milk (Nueva York, Estados Unidos, 22 de mayo de 1930 – San Francisco, California, Estados Unidos, 27 de noviembre de 1978) fue un político de Estados Unidos y el primer hombre abiertamente gay en ser elegido a un cargo público en California, como miembro del San Francisco Board of Supervisors, la legislatura de la ciudad y el condado de San Francisco.

Su interesante historia es llevada a la gran pantalla por el director Gus Van Sant. Sean Penn es el actor encargado de meterse en la piel del activista gay. Su interpretación es sobresaliente. No es de extrañar que sea un claro candidato a llevarse una estatuilla de oro. Se lo merece.
No sólo Penn brilla en la gran pantalla. El reparto de esta película cuenta con actores conocidos y de menor nombre – Diego Luna, Emile Hirsch, Alison Pill, Josh Brolin, Joseph Cross o Victor Garber- que también hacen un trabajo encomiable. La caracterización de todos ellos es realmente sorprendente. La realidad supera a la ficción dice el refrán. En este caso específico sucede al revés.

Son más de dos horas de drama. La película no permite la entrada al aburrimiento o pesadez. Ni mucho menos. La intensidad de la trama hace que la atención del espectador esté siempre latente. Los escenarios y el intento de rozar lo máximo posible el realismo aportan numerosos y novedosos datos que sirven para ilustrar mejor si cabe las experiencias vividas por Harvey Milk en la década de los 70. No todo son halagos. Existen deficiencias pero se quedan en meros detalles casi a no tener en cuenta.

Mi nombre es Harvey Milk es una buena oportunidad para descubrir a esta figura historia del movimiento homosexual, su trabajo en el mundo de la política a favor de las libertad y derechos civiles de los gays. La película también brinda la ocasión de disfrutar de una buena historia con un paquete de palomitas y una bebida en las manos.
“Si una bala atraviesa mi cerebro, dejad que esa bala destruya las puertas de todos los armarios” (Harvey Milk)
Trailer de la película
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